Hoy regresé a Dubai, después de siete semanas de haber pasado un verano hermoso en México, estoy agotada por el viaje de más de 24 horas pero no quiero que pase el día sin expresar lo bendecida que soy de tener una maravillosa familia y un montón de amigos.
Fue un gusto haber disfrutado de tantas comidas tan únicas de nuestra tierra como el cabrito, los antojitos mexicanos, las tortas de pierna, la carne asada, el menudo, los chicharrones, los tamales y muchos platillos mas, obviamente acompañada de personas muy queridas.
Antes de llegar a Monterrey había escuchado que la violencia era menos, eso me tranquilizó mucho porque lo que escuchamos y vivimos en el 2011 y 2012 no había sido agradable, este año me sentí confiada de caminar por sus calles disfrutando el paisaje de las hermosas montañas que rodean la ciudad.
También estuve tres días de turismo en la ciudad de México, el clima, la vegetación y los olores a comida en las calles me emocionaron mucho. Me llevé a mi sobrina y disfrutamos mucho de los museos, de Teotihuacán, de la arquitectura del centro histórico y del folklórico Xochimilco.
Como cada año tengo la intención de reunirme con tanta gente pero lamentablemente el tiempo se me pasa como agua, sin embargo considero que el haber pasado la mayor parte del tiempo sólo platicando con mis padres, viendo las telenovelas con mi suegra o abrazando a mis sobrinos ha valido la pena.
El último día en Monterrey Míkel y yo nos dimos el gusto de comer lo que no tenemos en Dubai, como un elote con chile, una chamoyada, compramos semillitas en un crucero y luego nos salimos a la calle a mojarnos y disfrutamos de la agradable lluvia de verano.
Llenamos nuestras maletas con tortillas, machaca, paquetes de chilorio, latas de chiles jalapeños, salas y botes de mole para compartir aquí un poquito de nuestro México y que la nostalgia sea más llevadera.
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